LOS NIÑOS Y LA IDENTIDAD DE GÉNERO: LA MIRADA DESDE LA EXPERIENCIA

Conocí a Luisa hace más de quince años, nos vinculaba el trabajo que ella desempeñaba y al que yo estaba postulando, y una gran amiga, la misma que unos años después, fuimos a despedir una lluviosa tarde de agosto.

Esas semanas de trabajo con Luisa fueron un gran aprendizaje, sus conocimientos, su organización del tiempo, su desenvolvimiento en la Corte, en síntesis, ella tenía la experiencia que una novata como yo carecía. Finalmente, y a pesar del esfuerzo, no conseguí el cargo y continúe con las tardes de cobre brillando en los cerros de Antofagasta por un tiempo más.

Unos años más tarde, la vida nos hizo coincidir en los Juzgados de Familia de Santiago, cronológicamente el tiempo fue menor a la experiencia y en esos momentos, ambas vivíamos una etapa fundamental en nuestras vidas. Su maternidad adoptiva, coincidió con mi primera maternidad biológica, ambas teníamos niños de sexo masculino, en más de alguna oportunidad, Luisa y Jose nos acompañaron en el cumpleaños de alguno de mis hijos.

Hace varios años, mis estudios de Arte y mi trabajo con mujeres me acercaron al género, un camino de descubrimientos y aprendizajes en el que sigo profundizando, el que intento visualizar de la manera más amplia e integral posible, el que me ha dado una mirada más comprensiva de la humanidad que hay en cada uno de nosotros, que necesariamente me lleva a esa igualdad jurídica, material y estructural, que ha sido la bandera de aquellos que han sido vistos desde la diferencia.

En este contexto, en medio de la actual contingencia del “movimiento feminista” y el debate sobre la Ley de identidad de género, surge Luisa dando otra batalla, visualizando la realidad de los niños transgénero, evidenciando las interseccionalidades, hablando de discriminación, identidad e interés superior.

Con estas palabras, no pretendo hablar de transgenerismo, ni lo que ello implica en la vida de un adulto o un niño y sus familias, solo me interesa dar a conocer los planteamientos de Luisa, si bien la libertad de opinión es un derecho tan fundamental como lo son sus demandas, verla, leerla y escucharla, proporciona importantes elementos de juicio, permite cuestionarse ciertas cosas que creemos indiscutibles y ayuda a formar una opinión, proceso que en sí mismo resulta valioso, cualquiera sea su resultado.

Les dejo los link de carta y entrevistas.

Carta “El amor hacia un hijo no tiene género”

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