Femicidios en Chile

FEMICIDIOS EN CHILE

LEMPICKA

Chile fue el tercer país latinoamericano en tipificar el delito de femicidio, restringiéndolo a un delito de carácter íntimo, asociado al tipo penal de parricidio.

Si bien su redacción ha sido objeto de variada literatura crítica, me interesa relevar las razones que fundamentan la decisión legislativa para establecer este tipo penal sexualizado y como este delito se ha ido configurando en la práctica en Chile.

La opción legislativa de tipificar el delito de femicidio se justifica principalmente en razones de naturaleza político criminal, toda vez que recurrir al poder simbólico del derecho penal, permite visibilizar que el asesinato de mujeres por razones de género es, cualitativamente distinta de otros tipos de crímenes neutros como el homicidio y conforme a ello, obtener un rechazo de la conducta y de los patrones patriarcales en los que se sustenta.

En efecto, la tipificación de la conducta permite estudiarla, medirla, compararla y particularmente, darle un contenido, con lo que se excluyen consideraciones que la naturalizan o patologizan, culpando a las víctimas, representando a los agresores como “locos”, o considerando estas muertes como el resultado de “problemas pasionales”.

En Chile, desde el año 2008 a la fecha, 353 mujeres han perdido la vida en manos de sus parejas bajo hipótesis fácticas que corresponderían al delito de femicidio.

Las víctimas eran mujeres jóvenes (80% entre 20 y 50 años), en promedio 5 años menores a sus agresores, la mayoría eran madres y sus hijos eran menores de edad al momento del crimen.

Asimismo, el porcentaje que vivía junto a su agresor es levemente superior a aquellas que estaban separadas, siendo irrelevante para estos efectos, el carácter matrimonial o de hecho del vínculo. Lo que resulta de especial interés, es que cerca del 70% de estas mujeres no denunciaron previamente a su agresor por violencia intrafamiliar u otros delitos similares.

Los agresores por su parte, resultaron ser en promedio, hombres maduros (más del 50% de ellos tiene entre 40 y 59 años) y, en general, sin antecedentes penales o denuncias anteriores por violencia intrafamiliar. En su mayoría, utilizaron armas blancas para matar asesinar a sus víctimas, siendo residuales las muertes por arma de fuego, golpes, estrangulamiento y otros medios.

Un elemento característico del femicidio en Chile que más del 35% de los agresores se suicide luego de cometer el delito, lo que obsta la investigación penal y, en el ámbito familiar genera una suerte de “redención” de la conducta del agresor que, de carecer del apoyo terapéutico adecuado puede llevar a fantasear y naturalizar los hechos como una “tragedia familiar”, impidiendo la resignificación del daño y la generación de herramientas tendientes a romper con los patrones históricos patriarcales que en su momento, toleraron y justificaron el ejercicio de violencia de género en contextos íntimos.

La tipificación de la conducta, permitió extraer los datos con los que se intenta esbozar el fenómeno. Solo conociéndolo se podrán generar las herramientas para trabajar transversalmente las causas estructurales que lo facilitan y con ello, garantizar efectivamente el derecho fundamental a vivir una vida libre de violencia.

Arenas P., Jessica. Femicidios en Chile. EN: Revista Acceso a la Justicia. 2da Edición. Febrero 2017. Santiago. Chile.https://issuu.com/daidh/docs/flipping

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